Siempre hemos pensado que el desarrollo intelectual y formativo de nuestros hijos debe ir acompañado de la adquisición de habilidades sociales; interrel
acionarse es tan importante como saber desempeñar una profesión o tener la cultura general que nos permite desenvolvernos en un mundo cada vez más global. Precisamente la globalización que ha entrado en nuestras casas como un tsunami a través de la ola gigante de Internet nos ha abierto la puerta a un aluvión de relaciones sociales. Con sus ventajas y sus inconvenientes.
Los expertos aseguran que nuestro cerebro no puede abarcar más de 500 relaciones. Algunos cuentan con muchas más “relaciones” en las distintas redes sociales. Cuando hablamos de amigos verdaderos es difícil tener más de 20. Muchos adolescentes creen que sus compañeros de clase son más importantes que ellos si tienen más “amigos” en la red.
El fenómeno ha tomado tal cariz que la Academia Norteamericana de Pediatría ha publicado una serie de recomendaciones dirigidas a los doctores que tienen que tratar con el impacto psicológico que informe en el que recuerda que para los adolescentes proclives a la depresión las redes sociales pueden hacer empeorar las cosas.
Lo que venía ocurriendo hasta ahora en las relaciones sociales de los adolescentes se multiplica en la red. Ya sean las rupturas, las envidias o los rechazos. Algunos consideran que el tiempo de navegar en redes sociales se debería limitar a dos horas al día. Cuanto más tiempo, más riesgos.
Por lo tanto, es importante para los padres se preocupen por la estabilidad emocional de sus hijos y sobre todo, por averiguar si las redes sociales y el uso de Internet están influyendo de manera negativa en su equilibrio emocional. Los problemas llegan cuando la rapidez e intensidad de los sucesos “on line” suponen un obstáculo que les impide adaptarse al nuevo paradigma.
Los adolescentes son muy sensibles a la aceptación social, a la pertenencia al grupo y casi siempre que hay un problema es la autoestima la que sufre en primer lugar. Con todos los problemas que conlleva.
Algunos pediatras recomiendan que los padres permitan a los hijos que las redes sociales formen parte de sus vidas sociales pero no en exclusiva. Que las redes sociales no invadan el ámbito de los adolescentes brutalmente. Que complementen y enriquezcan el número y la calidad de las relaciones sociales, sí, pero que no eclipsen las relaciones cara a cara y los encuentros con amigos para salir, ir al cine o jugar un partido de fútbol.
Según Jesús de la Gándara, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital General Yagüe de Burgos “Internet se está revelando como una fuente inagotable de sustos para la salud mental”. Como siempre el origen de estos problemas y concretamente el de la depresión es la mala utilización y el exceso de tiempo empleado en navegar por las redes sociales.
Como indica el doctor de la Gándara en su blog de elmundo.es “Vivir en la red es estar expuestos. Cuesta acostumbrarse, sobre todo si eres inestable, vulnerable y tienes problemas de autoestima, como la mayoría de los adolescentes”. Y asegura que “ necesitaremos una nueva psicopatología ‘on line’ para analizar correctamente las expresiones emocionales, detectar posibles patologías y hacer buenos diagnósticos y tratamientos”.
Los cambios en la sociedad actual se están produciendo a una velocidad vertiginosa y nos toca acompañar a nuestros hijos en el descubrimiento de las nuevas fórmulas de interactuar. Solo así evitaremos males mayores.
Danba proporciona una herramienta que nos ayuda a acompañar a los padres en su tarea educativa. A través del envío de mensajes al teléfono móvil (SMS) nuestro software avisa de la navegación en Internet en sitios no deseados o de riesgo. Disponer de la información es ya un primer paso para acompañar a nuestros hijos en la adaptación a las nuevas realidades que proporcionan Internet y las redes sociales.