Hoy toca hablar de las ciber sectas.
Hace ya mucho tiempo era frecuente ver por la calle a chicos de Hare Krishna por la calle cantando y danzando a la vez que pedían tu ayuda e intentaban captar nuevos adeptos, también me encontré con miembros de los niños de dios haciendo también proselitismo, una vez en una discoteca de el Escorial!!!, en los diarios de la época también se hablaba de la secta Moon.
Ahora hace ya mucho tiempo que no veo a ninguno de estos personajes por la calle.
¿A ver si es debido a la facilidad y potencia que Internet da a estas organizaciones?
Extracto un comentario de Luís Santamaría del Río, sobre este tema
“Es un hecho la aplastante cantidad de material espiritual en Internet, todo lo que se le ofrece a cualquier navegante que teclee en un buscador la palabra «Dios» o cualquier término de carácter religioso, o acceda al apartado «religión» dentro de la sección «sociedad y cultura» de uno de tantos portales o buscadores.
Según algunos estudios, supera a todo lo relacionado con el sexo, que tanto se mueve por las cloacas de este medio. Desde las creencias más arraigadas y tradicionales, hasta los más pequeños grupúsculos de reciente factura, pasando por pequeñas comunidades escindidas, toda suerte de gurús, contactados con espíritus o extraterrestres, chamanes, grupos de brujas, redes de meditación, profetas autoproclamados, iluminados, apóstatas y detractores…, todos tienen en el ciberespacio el púlpito desde el cual dar a conocer a todo el mundo sus creencias y prácticas, y el medio con el que intercambiar información y mantenerse en contacto. Es inmenso el “arsenal” religioso que ponen a disposición del usuario las distintas religiones, iglesias y sectas: acceso a sus libros sagrados, estudios doctrinales, oraciones y música, información sobre sus celebraciones… Hasta hay páginas dedicadas a la atención espiritual y pastoral de colectivos concretos (niños y jóvenes, inmigrantes, homosexuales, gitanos…).”
La verdad es que Internet encaja perfectamente con el modus operandi de estas organizaciones, el modelo a seguir es de las redes sociales, con el matiz de “especializarla” por un supuesto interés en algo relacionado con lo espiritual. Así puedes crear una comunidad afín a la que manejar y sacar algún rendimiento económico, sin tener que pasar frio o mojarte en la calle.





